CAZANDO ARMADILLOS

“CAZANDO ARMADILLOS”

 

El hombre que vive en el monte, sabe cómo la naturaleza va cambiando día tras día, por eso nuestros padres cuando llegaba el tiempo de los meses de Mayo, Junio y Julio, se quedaban alrededor del fuego conversando  en una cocina hecha de barro, y nosotros los varones jóvenes solíamos salir a azar armadillos. Muchos amigos solíamos encontrar. Los cazadores eramos Justino y Juanchi Leiva, Serafín Bazán (hijo) también desde la ciudad solían venir a buscar lo que sea! Los visitantes algunas veces ya se amigaban con nosotros y también se unian a nosotros  el que les narra, sí, soy yo, VituBarraza. Recuerdo cada cual presumía alabándonos de amores, destrezas, triunfos o lo que podíamos aumentando y ponderando. Así como jugar nos solíamos divertir.

Teníamos muchísimos perros, como el Viejo Viscacha ja ja ja, “Pisa Flor” era el nombre de mi perrito cazador, su olfato era muy agudo para los armadillos! Si vieran su figura era como para no hacerle caso, flaquito, chiquitito, muy afeadito él ja ja ja, su cara era casi como un zorro, en su cuerpo llevaba toda clase de mordeduras de lo que se peleaba con toda clase de bichos, por eso era perro líder o manda más. Todavía les diría más! Cuando al viento ponía su naricita olfateando de seguro que nada se le escapaba; su amigo y su par compañero solía ser un perro muy grande Volteador o Tumbador era su nombre bravío como él sólo! Del grupo de muchachos el más grande era Serafín Bazán (hijo) él solía hacer o armar cigarrillos en chala con tabaco casero y nos sabía enseñar a pitar si queríamos! Lejos, lejos o cada tanto cuando descansábamos bajo un bello cielo limpio repleto de estrellas, que parecían muy cercanas, casi como para tocarlas con las manos; de repente “el Ararakuku” un búho gigante gritaba en medio de la oscuridad, interrumpiendo, cortando el labor de los perros. Después caminamos cómo quien fumar no muy lejos y escuchamos al perro Pisa Flor, agarraba ya su primer pichi, nos acercamos corriendo, viendo con asombro cómo lo sacudía de aquí para allá al pobre “pobre armadillo” Así uno tras otro iba agarrando, dos, tres, cinco, siete y nosotros íbamos juntando en una bolsa grande.

En ese ir por el monte  Pisa Flor encontró un armadillo tapado, escondido, estaba yendo por debajo de la tierra y los perros por atrás cabandole! Que lo van a alcanzar al armadillo jaja Nosotros los jóvenes andábamos teniendo una pala y un punzador, flecha, baqueta con eso lo flechamos al armadillo oyéndole primero en qué parte o zona estaba yendo por debajo de la tierra? Así lo detuvimos para que no siga cavando más después ya con la bolsa llenada. Solíamos volver a la casa sabiendo que mañana habría comida.

 

                                                                            Autor : Vitu Barraza

                                                                               7/07/2012 – 13hs

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *